miércoles, 2 de agosto de 2017

Batalla de Vigo

El bando republicano estaba básicamente formado por afiliados a los sindicatos obreros. La CNT era la organización con más peso, con miles de afiliados repartidos en distintos sindicatos menores. La UGT era el sindicato con mayor tradición en Vigo, y aunque no era el más importante, tenía cierta relevancia en la escena de la ciudad. Las Juventudes Libertarias (FIJL) se habían instalado en Vigo en 1931, y durante la contienda contaban con 100 afiliados. La FAI había hecho presencia en la ciudad en 1934, y por ello solo contaba con 30 afiliados. Había otros sindicatos independientes de menor importancia; como excepción, el Sindicato Único de Metalurgia participó activamente en la batalla, debido a su amplia experiencia en huelgas y conflictos armados. En total, sumaban unos 1000 combatientes.
El bando sublevado contaba con 350 soldados apostados en Vigo. También se les unieron otros 350 militares, entre miembros de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto. En total, sumaban unos 750 efectivos.
El 6 de febrero de 1936 se produjo un pequeño conflicto de similares características que la Batalla de Vigo. Los libertarios asaltaron la sede de la Falange en Vigo. El enfrentamiento se saldó con un muerto en ambos bandos y algunos heridos.
El 18 de julio de 1936, las tropas militares acuarteladas en Melilla se sublevan. El falangista Manuel Hedilla se traslada a Vigo para preparar el alzamiento en toda Galicia. Mientras tanto, las organizaciones obreras (CNT, FAI, UGT, Juventudes Libertarias...) reciben confusos informes sobre un enfrentamiento en Melilla. Por la noche, el diario El Pueblo Gallego informa de dicho levantamiento militar en el enclave africano. Radio Vigo también informa sobre la sublevación en Marruecos.

El 19 de julio, la noticia ya se rumorea por toda la ciudad, aunque no hay datos concisos. Los militares sublevados imprimen el bando de guerra, que será usado el día 20 para tomar toda la comunidad de Galicia. Mientras tanto, el alcalde de Vigo, Emilio Martínez Garrido (PSOE - Frente Popular), organiza un comité de crisis. La Guardia de Asalto se ofreció a proteger la ciudad, así como la CNT pidió armas a cambio de formar una guerrilla. El alcalde rechazó ambas ofertas, confiando erróneamente en que los militares se mantendrían fieles. Los sindicatos obreros se coordinan para formar una milicia común. Su único armamento es una ametralladora parabellum, varias pistolas pequeñas y 200 bombas caseras. Durante toda la noche, dos milicianos preparan otras 300 bombas caseras con pólvora común.La resistencia a la sublevación militar le costó cara a la ciudad de Vigo. Los miembros del Comité del Frente Popular (el alcalde Emilio Martínez Garrido, Heraclio Botana, Antonio Bilbatúa e Ignacio Seoane) fueron juzgados en un consejo de guerra por traición. El 27 de agosto, son fusilados en Pereiró, junto con el alcalde de Lavadores, José Antela Conde.
La inmensa mayoría de los milicianos no se pudieron quedar en la ciudad. Los más combatientes, se trasladaron al Frente del Norte o a Madrid para seguir luchando por la República. Otros, se quedaron en el monte como guerrilleros, los llamados "maquis". Muchos se exiliaron a Sudamérica para buscar asilo político. En cualquier caso, la represión de los sublevados fue dura, y la mayoría fueron hechos prisioneros, y en algunos casos, ejecutados.
Se tiene constancia de que 2500 personas fueron ajusticiadas en Vigo durante y después de la Guerra Civil, según los expertos que trabajan en la Ley de Memoria Histórica del exjuez Baltasar Garzón.

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