martes, 16 de mayo de 2017

Carlos Casares - día das letras galegas

Nacido en Xinzo de Limia (Ourense) el 24 de agosto de 1941, casado con una mujer sueca y padre de dos hijos, pocas cosas le quedaron por hacer. Viajero y lector incansable, mantuvo una íntima amistad con Álvaro Cunqueiro, con Ramón Piñeiro -el gran ideólogo galleguista de la posguerra- o con Gonzalo Torrente Ballester, a quien frecuentaba a diario durante los veraneos en Galicia del fallecido autor de La saga/fuga de J.B.
Fue desde periodista deportivo hasta diputado en el primer Parlamento gallego, elegido como independiente con el PSG-PSOE. Catedrático de Literatura, era presidente del Pen Club de Galicia y dirigía la editorial Galaxia, fundada por los galleguistas en la posguerra como un instrumento de resistencia frente al yugo cultural de la dictadura.
Conversador fuera de serie, siempre con un desternillante arsenal de anécdotas a mano, tenía una aversión casi física al enfrentamiento y el conflicto. 'Uno de sus mayores empeños era lograr que cualquier discusión transcurriese con elegancia', recordaba ayer el escritor Suso de Toro. Esa tolerancia casi ilimitada le acarreó paradójicamente algunos disgustos: desde el nacionalismo más radical se le señaló en ocasiones como una especie de traidor.

En Casares se producía una identificación casi total entre su personalidad y su estilo como escritor. Tanto en su prosa como en su vida trató de huir de la pompa y del exceso de retórica. Su esfuerzo literario fue una pugna por la búsqueda de un estilo sencillo, límpido, de una luminosa transparencia. Seguramente en el fondo era un escéptico o incluso un pesimista, pero lo encubría con una ironía radiante y amable y con una actitud vitalista. Sus novelas se inscriben en la tradición del realismo, aunque muy adaptado a su época y con un aliento cosmopolita -su escritor de referencia era Albert Camus- que rompió en su día con el costumbrismo de la literatura gallega.
Debutó en 1967 con el libro de relatos Vento ferido, y alcanzó su gran éxito ocho años después con la novela Xoguetes para un tempo prohibido, testimonio de la resistencia antifascista en Galicia. También hizo incursiones en el teatro y la biografía, para la que estaba especialmente dotado, y mantuvo colaboraciones fijas en la prensa diaria. Su última novela publicada, Deus sentado nun sillón azul,data de 1996. Aunque recibió en dos ocasiones el Premio de la Crítica española y fue finalista del Premio Nacional de Narrativa, su obra tuvo poco eco fuera de Galicia. Estos días estaba preparando la salida de O sol do verán, novela construida a partir de una historia de amor.

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