miércoles, 19 de abril de 2017

Jhon Paxson


Paxon, raza-blanca-tirador, es uno de esos tipos de jugadores que a mi más me hacen disfrutar del basket. Con una técnica depurada, un estilo clásico a la hora de armar el brazo y posicionar los pies, una plasticidad digna de los cánones más exigentes y ortodoxos, además de una efectividad brutal desde la larga distancia. Uno de esos jugadores de los que ya no abundan en el actual basket físico que se practica a lo largo y ancho del globo, donde no sólo cuenta la técnica sino tanto o más la capacidad física, que le permite a un jugador moverse casi en cualquier posición. Pero no era el caso de Paxon, eran otros tiempos, un basket que evolucionaba, como lo ha hecho siempre este deporte, pero donde un base seguía siendo un base (con la excepción de Sir Magic), y Paxon era uno de los bases/escoltas más de catón que yo haya visto nunca. Como digo, era una delicia verle armar el brazo y la limpieza con que enchufaba los tiros. Además, tenía una buena entrada a canasta y se esforzaba bastante atrás, es decir, por encima era un currante, de los de agachar el culo. En definitiva, un jugador de equipo muy completo.


Cuando uno habla de los Bulls de los 90, obviamente los primeros nombres que se le vienen a la mente son Jordan, Pippen, Phil Jackson… Pero había más, y sin esos otros nombers que vivían un poco a la sombra de los grandes, entendiendo perfectamente su rol, los Bulls de Jordan nunca habrían conseguido 6 anillos. Paxon era uno de esos hombres en la sombra, aunque de vez en cuando los focos se centraban en él.

Paxson nació en el 62 y jugó en sus años universitarios con Notre Dame, donde destacó, siendo incluido en 1983 en el  equipo de All-American. Como jugador universitario promedió 12 puntos por partido.

Su hermano, Jim Paxson, también fue jugador de la NBA, aunque no alcanzó el desempeño de John.

En 1985, un joven base de nombre John Paxon fichaba por los Chicago Bulls, después de dos años en los Spurs sin pena ni gloria. Había sido nada menos que el número 19 en el draft de 1983 , pero en San Antonio apenas había tenido oportunidades, así que decidió cambiar de aires. Aún pasarían todavía unos años hasta que Jerry Krause, el general manager de los Bulls, reclutase a las piezas claves del equipo, Jordan, Pippen, Grant.

Uno de los momentos estelares en la carrera de Paxon fue en las finales de 1991 contra los Lakers.  En el quinto partido de la serie, con los Bulls por detrás en el marcador en el último cuarto, Paxson se destapó con 10 puntos desde el infierno para asegurar la serie y el primer anillo de los Bulls. Phil Jackson le había pedido a Jordan que pasase la bola a Paxon, ya que la defensa se centraba en el mejor jugador del mundo, dejando bastante liberado a Paxon. Este aprovechó ese punto débil en la defensa angelina y los cosió a tiros.

En el título contra los magníficos Suns, Paxon anotó el triple de la victoria en el sexto partido, era el año 1993 y quizás fuese el momento estelar de este francotirador, dada la importancia de su canasta, en campo del enemigo, para más inri.Con su triple los Bulls conseguían su tercer anillo consecutivo.

Tras su retirada, Paxson siguió vinculado a los Bulls y en 2003 fue nombrado vicepresidente de relaciones de los Bulls. Posteriormente, tras la retirada de Jerry Krause en el mismo año, Paxon ascendió General Manager del equipo, un puesto que creo que le va como anillo al dedo, ya que además de ser un excelso tirador de larga distancia, Paxon siempre ha sido un caballero en la cancha.

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