miércoles, 26 de abril de 2017

El sargento negro

1960. oeste. director: jhon ford. usa. 118 minutos. reparto: woody stride, jefrey hunter, constance towers, billie burke, mae marsh. oeste.
sinospsis: En Arizona, en el Fuerte Linton, se celebra un consejo de guerra para juzgar a un sargento negro acusado de la violación y el asesinato de una joven blanca. El sargento Rutledge, ha sido siempre un militar valiente y ejemplar, un modelo para todos sus soldados, pero ahora el ejército le cree culpable.
ingular western de John Ford. Escrito por Willis Goldbeck ("El hombre que mató a Liberty Valance") y James Warner Bellah, se basa en un relato de este último, publicado (1958-59) en el "Saturday Evening Post". Se rueda en exteriores de Utah (Monument Valley y Mexican Hat) y en los platós de Warner Studios, con un presupuesto modesto. Producido por Willis Goldbeck y Patricia Ford, se estrena el 18-V-1960 (EEUU).

La acción dramática tiene lugar en Arizona en 1881, a lo largo de unos pocos días. El sargento primero de Caballería Braxton Rutledge (Strode), sospechoso del asesinato de su superior, el mayor Dabney, y de la violación y asesinato de su hija Lucy, es sometido a Consejo de Guerra. Intervienen en él como defensor el teniente Cantrell (Hunter), como testigo principal Mary Beecher (Towers) y como presidente del Tribunal el coronel Otis Fosgate (Bouchey). El sargento Rutledge lleva 7 años de empleo, con una brillante hoja de servicios. El teniente es idealista, impetuoso y perspicaz. El coronel es recto, justo e irónico. La testigo Mary, inteligente y fuerte, es el contrapunto de la superficialidad y bobería de las esposas de los oficiales.

El film es un western con elementos de cine policiaco y de película de juicios. Retoma un proyecto trabajado por André de Toth para la Warner, enmarcado en un tiempo contemporáneo, que se había abandonado en 1957. Ford dota a la obra de una vigorosa fuerza narrativa, que asienta sobre una estructura básica de flashbacks. Consigue captar el interés del público y retener su atención. La intriga sobre la identidad del asesino alimenta la tensión, que se ve potenciada con subrayados sobre la honorabilidad del sargento. Desarrolla la historia con elipsis puestas al servicio de una admirable economía de medios y un ritmo ágil y sostenido. Los roces entre el abogado defensor y el fiscal y las intervenciones del presidente del tribunal aportan brillantez, emoción y humor. En sus manos, un relato sencillo y breve consigue un alto nivel de tensión dramática y, a la vez, de satisfacción del público. Se apoya en una visualidad magnífica, una música grata y eficaz de acompañamiento y una bonita canción de encargo, "Buffalo Soldiers", creada por Mark David y Jeremy Livingstone.

Ford, en ocasiones acusado por la crítica de racismo, realiza en esta ocasión una obra enfocada claramente a combatirlo. Para ello no recurre a un aburrido discurso de confrontación. Se sirve de los recursos del cine para explicar la falsedad de los prejuicios racistas y rebatirlos. No hay ni etnias superiores, ni etnias inferiores, dice. La inteligencia, valentía, honorabilidad, dotes de mando, constancia y eficacia en la lucha del sargento Rutledge así lo explican y justifican. Por ellas ha merecido los ascensos que en 7 años le han llevado a ostentar la graduación máxima permitida entonces a un militar de color.
Dentro de la filmografia de jhon ford, este es un western menor, pero no por ello deja de ser interesante. Asistimos a un juicio militar, para ello jhon ford utiliza la manida manera, de la reconstrucción de la historia, flashbacks. Un argumento muy clásico del cine de antes, sobre todo al que aplicaban al cine negro, pero que en este western le da un toque de frescura. quiero rescatar las pequeñisisimas dósis de humor que hay en esta peli, como en el juicio, cargado de dramatismo, tenemos al juez que se emborracha con " agua" o cuando van a deriberar, los tenemos jugando al poker, una mera muy sútil, para engancharnos, y que aliviemos tensiones.



 el reparto es muy irregular, woody stride, está inmenso, no fué fácil labrarse un hueco en hollywood para los actores negros, pero para mí gusto, e de decir una cosa. actualmente los mejores son morgan freeman y samuel l. jackson, después algunos como will smith que le cae un buen papel de muy tanto en tanto, y sobrevaladísimos como denzel washington, eddie murphy, wesley snipes.... y pésimos, como cuba jr. Pero el señor woody stride o sidney poitier, elevan el arte del cine a su máxima potencia, dos actores impresionantes. lo malo de esta peli, es que el reparto es irregular, sólo se sale woody stride, porque jeffey hunter, está pésimo. también descataco al que hace de juez, billy bouchev, que siempre en su rol secundario, cumple con creces.
que grande es woody strode: los diez mandamientos, el sargento negro, espartaco, keoma, la colina de las botas, shalako, es un grande, sobre todo en el género del western.
aquí teneis la escena, de jugando a las cartas, en vez de liberar, siempre jhon ford, regalandonos diversión y calidad a raudales. el film trata el problema racial, presentando está carta como la más fiable, para sacar una buena peli al mercado. Es innovadora, pero en los 60 ya se empezaba a tocar el tema racial, pero en un western aún era inusual.
está claro que el bueno de woody stride, no puede ser culpable, heroé de guerra, acusado de asesinar a una niña, de la que el mismo se encargo de darle una educación. no cuela, pero aún así no sabemos las motivaciones que dieron con este embrollo, ni a quién está ocultando stroode, poniéndose de cabeza de turco, y hasta el último de los flashbacks, no nos daremos cuenta.
muy buena peli.

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